Estrofa 582 de ella fueron los lamentosque en mi soledá escuché:en cuanto al punto llegué,quedé enterado de todo:al mirarla de aquel modoni un instante tutubié. Estrofa 583 Toda cubierta de sangreaquella infeliz cautiva,tenia dende abajo arribalas marcas de los lazazos:sus trapos echos pedazosmostraban la carne viva. Estrofa 584 Alzó los ojos al cieloen sus lágrimas bañada;tenía las manos atadas;su tormento estaba claro;y me clavó una miradacomo pidiéndome amparo. Estrofa 585 Yo no sé lo que pasóen mi pecho en ese instante;estaba el indio arrogntecon una cara feroz:para entendernos los dosla mirada fué bastante. Estrofa 586 Pegó un brinco como gatoy me ganó la distancia,aprovechó esa distanciacomo fiera cazadora:desató las boliadorasy aguardó con vigilancia. Estrofa 587 Aunque yo iba de curiosoy no por buscar contienda,al pingo le até la rienda,eché mano dende luegoa éste que no yerra juego,y ya se armó la tremenda. Estrofa 588 El peligro en que me hallabaal momento conocí;nos mantuvimos ansí,me miraba y lo miraba:yo al indio le desconfiaba,y él me descofiaba a mí. Estrofa 589 Se debe ser precavidocuando el indio se agazape:en esa postura el tapevale por cuatro o por cinco;como el tigre es para el brincoy fácil que a uno lo atrape. Estrofa 590 Peligro era atropellary era peligro el juir,y más peligro seguiresperando de ese modo,pues otros podían veniry carniarme allí entre todos. Estrofa 591 A juerza de precauciónmuchas veces he salvado,pues es un trance apuradoes mortal cualquier descuido;si Cruz hubiera vividono habría tenido cuidado. Estrofa 592 Un hombre junto con otroen valor y en juerza crece;el temor desaparece;escapa de cualquier trampa;entre dos, no digo a un pampa,a la tribu, si se ofrece. Estrofa 593 En tamaña incertidumbre,en trance tan apurado,no podía por de contadoescarparme de otra suerte,sino dando al indio muerteo quedando alli estirado. Estrofa 594 Y como el tiempo pasabay aquel asunto me urgía,viendo que él no se movíame juí medio de soslayocomo a agarrarle el caballo,a ver si se me venía. Estrofa 595 Ansí jué, no aguardó másy me atropelló el salvaje;es preciso que se atajequien con el indio pelee;el miedo de verse a pieaumentaba su coraje. Estrofa 596 En la dentrada no másme largó un par de bolazos;uno me tocó en un brazo;si me da bien, me lo quiebra,pues las bolas son de piedray vienen como balazo. Estrofa 597 A la primer puñaladael pampa se hizo un ovillo;era el salvaje mas pilloque he visto en mis correrías,y, a más de las picardías,arisco para el cuchillo. Estrofa 598 Las bolas las manejabaaquel bruto con destreza;las recogía con prestezay me las volvía a largar,haciéndomelas silbararriba de la cabeza. Estrofa 599 Aquel indio, como todos,era cauteloso... ¡Ahijuna!Ahí me valió la fortunade que peliando se apotrame amenazaba con unay me largaba con otra. Estrofa 600 Me sucedió una desgraciaen aquel percance amargo;en momento que lo cargoy que él reculando va,me enredé en el chiripáy caí tirao largo a largo. Estrofa 601 Ni pa enconmendarme a Diostiempo el salvaje me dió;cuanto en el suelo me vióme saltó con ligereza:juntito de la cabezael bolazo retumbó. Estrofa 602 Ni por respeto al cuchillodejó el indio de apretarme;allí pretende ultimarmesin dejarme levantar,y no me daba lugarni siquiera a enderezarme. Estrofa 603 De balde quiero moverme:aquel indio no me suelta.Como persona resueltatoda mi juerza ejecuto,pero abajo de aquel brutono podía ni darme güelta. Estrofa 604 ¡Bendito, Dios poderoso,quien te puede comprender!Cuando a una débil mujerle diste en esa ocaciónla juerza que en un varóntal vez no pudiera haber. Estrofa 605 Esa infeliz tan llorosa,viendo el peligro se anima;como una flecha se arrimay olvidando su aflición,le pegó al indio un tirónque me lo sacó de encima. Estrofa 606 Ausilio tan generosome libertó del apuro;si no es ella, de siguroque el indio me sacrifica;y mi valor se duplicacon un ejemplo tan puro. Estrofa 607 En cuanto me enderecénos volvimos a topar,no se podía descansary me chorriaba el sudor:en un apuro mayorjamás me he vuelto a encontrar. Estrofa 608 Tampoco yo le daba alcecomo deben suponer;se había aumentao mi quehacerpara impedir que el brutazole pegar algún bolazode rabia a aquella mujer. Estrofa 609 La bola en manos del indioes terrible y muy ligera;hace de ella lo que quierasaltando como una cabra.Mudos, sin decir palabra,peliábamos comos fieras. Estrofa 610 Aquel duelo en el desiertonunca jamás se me olvida;iba jugando la vidacon tan terrible enemigo,teniendo allí de testigoa una mujer afligida. Estrofa 611 Cuanto él más se enfurecíayo más me empiezo a calmar;mientras no logra matarel indio no se desfoga;al fin le corté una sogay lo empecé a aventajar. Estrofa 612 Me hizo sonar las costillasde un bolazo aquel maldito;y al tiempo que le di un gritoy le dentro como bala,pisa el indio, y se refalaen el cuerpo del chiquito. Estrofa 613 Para explicar el misterioes muy escasa mi cencia:lo castigó, en mi conciencia,Su Divina Majestá;donde no hay casualidásuele estar la Providencia. Estrofa 614 En cuanto trastabillómás de firme lo cargué,y aunque de nuevo hizo pielo perdió aquella pisada;pues en esa atropelladaen dos partes lo corté. Estrofa 615 Al sentirse lastimaose puso medio afligido,pero era indio decidido,su valor no se aquebranta;le salían de la gargantacomo una especie de aullidos. Estrofa 616 Lastimao en la cabeza,la sangre lo enceguecía;de otra herida le salíahaciendo un charco ande estaba,con los pies chapaliabasin aflojar todavía. Estrofa 617 Tres figuras imponentesformábamos aquel terno:ella en su dolor materno,yo con la lengua dejuera,y el salvaje como fieradisparada del infierno. Estrofa 618 Iba conociendo el indioque tocaban a degüello:se le erizaba el cabelloy los ojos revolvía;los labios se le perdíancuando iba a tomar resuello. Estrofa 619 En una nueva dentradale pegué un golpe sentido,y al verse ya malherido,aquel indio furibundolanzó un terrible alridoque retumbó como un ruidosi se sacudiera el mundo. Estrofa 620 Al fin de tanto lidiar,en el cuchillo lo alcé,en peso lo levantéaquel hijo del desierto;ensartado lo llevé,y allá recién lo larguécuando ya lo sentí muerto. Estrofa 621 Me persiné dando graciasde haber salvado la vida;aquella pobre afligida,de rodillas en el suelo,alzó sus ojos al cielosollozando dolorida. Estrofa 622 Me hinqué también a su ladoa dar gracias a mi Santo;en su dolor y quebrantoella, a la Madre de Dios,le pide en su triste llantoque nos ampare a los dos. Estrofa 623 Se alzó con pausa de leonacuando acabó de implorar,y, sin dejar de llorar,envolvió en uno trapitoslos pedazos de su hijito,que yo le ayudé a juntar. ← Canto anteriorCanto siguiente →