Estrofa 731 me llevó consigo un viejoque pronto mostró la hilacha,dejaba ver por la fachaque era medio cimarrón,muy renegao, muy ladrón,y le llamaban Vizcacha. Estrofa 732 Lo que el Juez iba buscandosospecho, y no me equivoco;pero este punto no toconi su secreto aviriguo;mi tutor era un antiguode los que ya quedan pocos; Estrofa 733 viejo lleno de camándulas,con un empaque a lo toro,andaba siempre en un morometido no sé en qué enriedos,con las patas como lorode estribar entre los dedos. Estrofa 734 Andaba rodiao de perrosque eran todo su placer,jamas dejó de tenermenos de media docena,mataba vacas ajenaspara darles de comer. Estrofa 735 Carniábamos noche a nochealguna res en el pago,y dejando alli el rezagoalzaba en ancas el cuero,que se lo vendía a un pulperopor yerba, tabaco y trago. Estrofa 736 ¡Ah!, Viejo más comercianteen mi vida lo he encontrado.Con ese cuero robaoel arreglaba el pastel,y allí entre el pulpero y él,se estendía el certificao. Estrofa 737 La echaba de comedido;en las transquilas, lo viera,se ponía como una fierasi cortaban una oveja;pero de alzarse no dejaun vellón o unas tijeras. Estrofa 738 Una vez me dió una sobaque me hizo pedir socorro,porque lastimé a un cachorroen el rancho de unas vascas;y al irse se alzó unas guascas:para eso era como zorro. Estrofa 739 "¡Ahijuna!", dije entre mí,"Me has dao esta pesadumbre;ya verás; cuanto vislumbreuna ocasión medio güena,te he quitar la costumbrede cerdiar yeguas ajenas." Estrofa 740 Porque maté una vizcachaotra vez me reprendió;se lo vine a contar yo,y no bien se lo hube dicho:"Ni me nuembres ese bicho",me dijo, y se me enojó. Estrofa 741 Al verlo tan irritaohallé prudente callar."Este me va a castigar",dije entre mí, "si se agravia."Ya vi que les tenía rabia,y no las volví a nombrar. Estrofa 742 Una tarde halló una puntade yeguas medio bichocas;despues que voltió unas pocas,las cerdiaba con empeño:yo vide venir al dueño,pero me callé la boca. Estrofa 743 El hombre venía juriosoy nos cayó como un rayo;se descolgó del caballorevoliando el arriador,y lo cruzó de un lazazoahi no más a mi tutor. Estrofa 744 No atinaba don Vizcachaa qué lado disparar,hasta que logró montar,y, de miedo del chicote,se lo apretó hasta el cogote,sin pararse a contestar. Estrofa 745 Ustedes creerán tal vezque el viejo se curaría...No, señores, lo que hacía,con mas cuidao dende entonces,era maniarlas de díapara cerdiar a la noche. Estrofa 746 Ese jué el hombre que estuvoencargao de mi destino;siempre anduvo en mal camino,y todo aquel vecindariodecía que era un perdulario,insufrible de dañino. Estrofa 747 Cuando el juez me lo nombró,al dármelo de tutor,me dijo que era un señorel que me debía cuidar,enseñarme a trabajary darme la educación. Estrofa 748 ¡Pero que había de aprenderal lao de ese viejo paco!;que vivía como un chuncacoen los bañaos, como el tero;un haragán, un ratero,y más chillón que un varraco. Estrofa 749 Tampoco tenía más bienesni propiedad conocidaque una carreta podrida,y las paredes sin techode un rancho medio deshechoque le servía de guarida. Estrofa 750 Después de las trasnochadasallí venía a descansar;yo desiaba aviriguarlo que tuviera escondido,pero nunca había podido,pues no me dejaba entrar. Estrofa 751 Yo tenía unas jergas viejas,que habian sido mas peludas;y con mis carnes desnudas,el viejo, que era una fiera,me hechaba a dormir ajueracon unas heladas crudas. Estrofa 752 Cuando mozo jué casao,aunque yo lo desconfío,y decía un amigo míoque, de arrebatao y malo,mató a su mujer de un paloporque le dió un mate frío. Estrofa 753 Y viudo por tal motivonunca se volvió a casar;no era fácil encontrarninguna que lo quisiera:todas temerían llevarla suerte de la primera. Estrofa 754 Soñaba siempre con ella,sin duda por su delito,y decía el viejo maldito,el tiempo que estuvo enfermo,que ella dende el mesmo infiernolo estaba llamando a gritos. ← Canto anteriorCanto siguiente →