Recreación digital de Martín Fierro aconsejando a tres jóvenes junto al fogón

UNA LECTURA ESPECIAL · LA VUELTA · 1879

Consejos de Martín Fierro a sus hijos

La experiencia de un padre, expresada en los versos de José Hernández

CANTO XXXII · EDICIÓN ÍNTEGRA

Las palabras que deja un padre

Después del reencuentro y antes de separarse, Martín Fierro habla a sus hijos y al hijo de Cruz. En el canto XXXII les transmite consejos nacidos de su experiencia. Esta página presenta todas sus estrofas, sin adaptar el lenguaje del poema ni modificar la transcripción documental.

31 estrofas · 186 versos · Contexto: canto XXXI · Lector original del canto XXXII

Texto completo de los consejos — Canto XXXII

Estrofa 1144 · Ver en el lector ↗

-Un padre que da consejos

más que padre es un amigo;

ansi como tal les digo

que vivan con precaución:

naides sabe en que rincón

se oculta el que es su enemigo.

Estrofa 1145 · Ver en el lector ↗

Yo nunca tuve otra escuela

que una vida desgraciada:

no estrañen si en la jugada

alguna vez me equivoco,

pues debe saber muy poco

aquel que no aprendió nada.

Estrofa 1146 · Ver en el lector ↗

Hay hombres que de su cencia

tienen la cabeza llena;

hay sabios de todas menas,

mas digo, sin ser muy ducho:

es mejor que aprender mucho

el aprender cosas gúenas.

Estrofa 1147 · Ver en el lector ↗

No aprovechan los trabajos

si no han de enseñarnos nada;

el hombre, de una mirada,

todo ha de verlo al momento:

el primer conocimiento

es conocer cuándo enfada.

Estrofa 1148 · Ver en el lector ↗

Su esperanza no la cifren

nunca en corazón alguno;

en el mayor infortunio

pongan su confianza en Dios;

de los hombres, sólo en uno;

con gran precaución en dos.

Estrofa 1149 · Ver en el lector ↗

Las faltas no tiene límites

como tienen los terrenos;

se encuentran en los mas güenos,

y es justo que les prevenga:

aquel que defetos tenga,

disimule los ajenos.

Estrofa 1150 · Ver en el lector ↗

Al que es amigo, jamás

lo dejen en la estacada,

pero no le pidan nada

ni lo aguarden todo de el:

siempre el amigo más fiel

es una conducta honrada.

Estrofa 1151 · Ver en el lector ↗

Ni el miedo ni la codicia

es güeno que a uno le asalten,

ansi, no se sobresalten

por los bienes que perezcan;

al rico nunca le ofrezcan

y al pobre jamás le falten.

Estrofa 1152 · Ver en el lector ↗

Bien lo pasa, hasta entre pampas,

el que respeta a la gente;

el hombre ha de ser prudente

para librarse de enojos:

cauteloso entre los flojos,

moderado entre valientes.

Estrofa 1153 · Ver en el lector ↗

El trabajar es la ley,

porque es preciso alquirir;

no se espongan a sufrir

una triste situación:

sangra mucho el corazón

del que tiene que pedir.

Estrofa 1154 · Ver en el lector ↗

Debe trabajar el hombre

para ganarse su pan;

pues la miseria, en su afán

de perseguir de mil modos,

llama en la puerta de todos

y entra en la del haragán.

Estrofa 1155 · Ver en el lector ↗

A ningún hombre amenacen,

porque naides se acobarda;

poco en conocerlo tarda

quien amenaza imprudente:

que hay un peligro presente

y otro peligro se aguarda.

Estrofa 1156 · Ver en el lector ↗

Para vencer un peligro,

salvar de cualquier abismo

-por esperencia lo afirmo-,

más que el sable y que la lanza

suele servir la confianza

que el hombre tiene en si mismo.

Estrofa 1157 · Ver en el lector ↗

Nace el hombre con la astucia

que ha de servirle de guía;

sin ella sucumbiría:

pero, sigún mi esperencia,

se vuelve en unos prudencia

y en los otros picardía.

Estrofa 1158 · Ver en el lector ↗

Aprovecha la ocasión

el hombre que es diligente;

y, tenganló bien presente:

si al compararla no yerro,

la ocasión es como el fierro:

se ha de machacar caliente.

Estrofa 1159 · Ver en el lector ↗

Muchas cosas pierde el hombre

que a veces las vuelve a hallar;

pero les debo enseñar,

y es gúeno que lo recuerden:

si la verguenza se pierde,

jamás se vuelve a encontrar.

Estrofa 1160 · Ver en el lector ↗

Los hermanos sean unidos

porque ésa es la ley primera

tengan unión verdadera

en cualquier tiempo que sea,

porque, si entre ellos pelean,

los devoran los de ajuera.

Estrofa 1161 · Ver en el lector ↗

Respeten a los ancianos:

el burlarlos no es hazaña;

si andan entre gente estraña

deben ser muy precavidos,

pues por igual es tenido

quien con malos se acompaña.

Estrofa 1162 · Ver en el lector ↗

La cigüeña, cuando es vieja,

pierde la vista, y procuran

cuidarla en su edá madura

todas sus hijas pequeñas:

apriendan de las cigüeñas

este ejemplo de ternura.

Estrofa 1163 · Ver en el lector ↗

Si les hacen una ofensa,

aunque la echen en olvido,

vivan siempre prevenidos;

pues ciertamente sucede

que hablará muy mal de ustedes

aquel que los ha ofendido.

Estrofa 1164 · Ver en el lector ↗

El que obedeciendo vive

nunca tiene suerte blanda,

mas con su soberbia agranda

el rigor en que padece:

obedezca al que obedece

y será gúeno el que manda.

Estrofa 1165 · Ver en el lector ↗

Procuren de no perder

ni el tiempo ni la vergüenza;

como todo hombre que piensa,

procedan siempre con juicio;

y sepan que ningún vicio

acaba donde comienza.

Estrofa 1166 · Ver en el lector ↗

Ave de pico encorvado

le tiene al robo afición;

pero el hombre de razón

no roba jamás un cobre,

pues no es vergúenza ser pobre

y es vergúenza ser ladrón.

Estrofa 1167 · Ver en el lector ↗

El hombre no mate al hombre

ni pelé por fantasía;

tiene en la desgracia mía

un espejo en que mirarse;

saber el hombre guardarse

es la gran sabiduría.

Estrofa 1168 · Ver en el lector ↗

La sangre que se redama

no se olvida hasta la muerte;

la impresión es de tal suerte,

que, a mi pesar, no lo niego,

cai como gotas de juego

en la alma dei que la vierte.

Estrofa 1169 · Ver en el lector ↗

Es siempre, en toda ocasión,

el trago el pior enemigo;

con cariño se los digo,

recuérdenlo con cuidado:

aquel que ofiende embriagado

merece doble castigo.

Estrofa 1170 · Ver en el lector ↗

Si se arma algun revolutis,

siempre han de ser los primeros,

no se muestren altaneros,

aungue la razón les sobre:

en la barba de los pobres

aprienden pa ser barberos.

Estrofa 1171 · Ver en el lector ↗

Si entriegan su corazón

a alguna mujer querida,

no le hagan una partida

que la ofienda a la mujer:

siempre los ha de perder

una mujer ofendida.

Estrofa 1172 · Ver en el lector ↗

Procuren, si son cantores,

el cantar con sentimiento,

ni tiemplen el estrumento

por sólo el gusto de hablar,

y acostúmbrense a cantar

en cosas de jundamento.

Estrofa 1173 · Ver en el lector ↗

Y les doy estos consejos

que me ha costado alquirirlos,

porque deseo dirigirlos;

pero no alcanza mi cencia

hasta darles la prudencia

que precisan pa seguirlos.

Estrofa 1174 · Ver en el lector ↗

Estas cosas y otras muchas

medité en mis soledades;

sepan que no hay falsedades

ni error en estos consejos:

es de la boca del viejo

de ande salen las verdades.

AYUDA DE LECTURA · LENGUAJE GAUCHESCO

Palabras de los consejos que hoy pueden resultar difíciles

En el texto original aparecen voces y grafías propias de la transcripción de la poesía gauchesca. Estas explicaciones son orientativas: no sustituyen el contexto ni modifican las palabras de José Hernández.

«naides»

Variante popular de «nadie». Aparece desde el primer consejo. Ir a la estrofa inicial.

«ducho»

Hábil o experimentado en algo. Fierro dice «sin ser muy ducho» al hablar de lo que vale la pena aprender. Ir a esa estrofa.

«cencia»

Forma representada en el poema por «ciencia», en un pasaje sobre los saberes y la experiencia. Ir a esa estrofa.

«revolutis»

Alboroto o situación de confusión, según su uso en este consejo. Ir a esa estrofa.

«jundamento»

Forma popular por «fundamento»; aparece cuando Fierro recomienda cantar asuntos que tengan sentido o importancia. Ir a esa estrofa.

Referencia para contextualizar estas voces: Diccionario de la lengua española (RAE y ASALE), «ducho». Las demás glosas son aclaraciones editoriales de lectura basadas en el pasaje, no citas textuales de una fuente lexicográfica.

CONTEXTO Y LECTURA · COMENTARIO EDITORIAL

¿Qué enseñan los consejos de Martín Fierro a sus hijos?

Los consejos de Martín Fierro a sus hijos constituyen uno de los pasajes más recordados de La vuelta de Martín Fierro, publicada por José Hernández en 1879. En el canto XXXII, el protagonista comparte las enseñanzas que obtuvo de una vida marcada por las dificultades, las pérdidas y la experiencia. Sus palabras abordan la prudencia, la amistad, el trabajo, la honradez y el respeto por los demás. No se presentan como lecciones de un hombre perfecto, sino como advertencias de alguien que reconoce sus propios errores y desea evitarles sufrimientos a sus hijos.

Entre las enseñanzas más conocidas de Martín Fierro sobresale su llamado a la unión entre hermanos, junto con sus reflexiones sobre la dignidad del trabajo, la solidaridad con los amigos, el cuidado de los ancianos y la necesidad de actuar con juicio. También aconseja evitar la violencia, el robo y los excesos. Leídos en conjunto, los versos permiten comprender cómo José Hernández construye una voz que transmite valores familiares y normas de convivencia desde la experiencia del gaucho. Cada consejo conserva, además, las particularidades lingüísticas y expresivas de la poesía gauchesca.

Quienes buscan los consejos de Martín Fierro completos, las frases que dirige a sus hijos o el significado del canto 32 pueden encontrarlos en esta edición íntegra del poema. Las 31 estrofas se reproducen sin modernizar sus palabras y con enlaces al lector documental original. Esta presentación permite leer los consejos en su contexto, distinguir el texto de José Hernández de los comentarios editoriales y descubrir por qué sus reflexiones sobre la familia, la conducta personal y la convivencia siguen despertando interés entre los lectores actuales.

La transcripción es la misma que utiliza nuestro lector documental; cada estrofa remite a su ubicación original. La imagen de cabecera es una recreación digital contemporánea, no una fotografía de época.

Consultar el texto en el lector original del canto XXXII ↗