Estrofa 551 aquel bravo compañeroen mis brazos espiró;hombre que tanto sirvio,varon que fue tan prudente,por humano y por valienteen el desierto murió. Estrofa 552 Y yo, con mis propias manos,yo mesmo lo sepulté;a Dios por su alma roguéde dolor el pecho lleno,y humedeció aquel terrenoel llanto que redamé. Estrofa 553 Cumplí con mi obligación;no hay falta de que me acuse,ni deber de que se escuse,aunque de dolor sucumba:allá señala su tumbauna cruz que yo le puse. Estrofa 554 Andaba de toldo en toldoy todo me fastidiaba;el pesar me dominaba,y entregao al sentimientose me hacía cada momentooir a Cruz que me llamaba. Estrofa 555 Cual más, cual menos, los criollossaben lo que es amargura;en mi triste desventurano encontraba otro consueloque ir a tirarme en el suelo,al lao de su sepultura. Estrofa 556 Allí pasaba las horassin haber naides conmigoteniendo a Dios por testigo,y mis pensamientos fijosen mi mujer y mis hijos,en mi pago y en mi amigo. Estrofa 557 Privado de tantos bienesy perdido en tierra ajena,parece que se encadenael tiempo y que no pasara,como si el sol se pararaa contemplar tanta pena. Estrofa 558 Sin saber qué hacer de míy entregao a mi aflición,estando allí una ocasión,del lao que venía el vientooi unos tristes lamentosque llamaron mi atención. Estrofa 559 No son raros los quejidosen los toldos del salvaje,pues aquél es vandalajedonde no se arregla nadasino a lanza y puñalada,a bolazos y coraje. Estrofa 560 No preciso juramento,deben creerle a Martín Fierro;he visto en este destierroa un salvaje que se irrita,degollar a una chinitay tirarsela a los perros. Estrofa 561 He presenciado martirios,he visto muchas crueldades,crímenes y atrocidadesque el cristiano no imagina,pues ni el indio ni la chinasabe lo que son piedades. Estrofa 562 Quise curiosiar los llantosque llegaban hasta mí;al punto me dirigíal lugar de ande venían:¡Me horroriza todavíael cuadro que descubrí! Estrofa 563 Era una infeliz mujerque estaba de sangre llena,y como una madalenalloraba con toda gana;conocí que era cristianay esto me dió mayor pena. Estrofa 564 Cauteloso me acerquéa un indio que estaba al lao,porque el pampa es desconfiaosiempre de todo cristiano,y vi que tenía en la manoel rebenque ensangrentao. ← Canto anteriorCanto siguiente →