Estrofa 242 matreriando lo pasabaya a las casas no venía;solía arrimarme de día,mas, lo mesmos que el carancho,siempre estaba sobre el ranchoespiando a la polecía. Estrofa 243 Viva el gaucho que ande mal,como zorro perseguido,hasta que al menor descuidose lo atarasquen los perros,pues nunca le falta un yerroal hombre más alvertido. Estrofa 244 Y en esa hora de la tardeen que tuito se adormece,que el mundo dentrar parecea vivir en pura calma,con las tristezas del almaal pajonal enderiece. Estrofa 245 Bala el tierno corderitoal lao de la blanca oveja,y a la vaca que se alejallama el ternero amarrao;pero el gaucho desgraciaono tiene a quien dar su oveja. Estrofa 246 Ansí es que al venir la nocheiba a buscar mi guarida,pues ande el tigre se anidatambién el hombre lo pasa,y no quería que en las casasme rodiara la partida. Estrofa 247 Pues aun cuando vengan elloscumpliendo con su deberes,yo tengo otros pareceres,y en esa conduta vivo:que no debe un gaucho altivopeliar entre las mujeres. Estrofa 248 Y al campo me iba solito,más matrero que el venao,como perro abandonaoa buscar una tapera,o en alguna vizcacherapasar la noche tirao. Estrofa 249 Sin punto ni rumbo fijoen aquella inmensidá,entre tanta escuridáanda el gaucho como duende;allí jamás lo sorpriendedormido, la autoridá. Estrofa 250 Su esperanza es el coraje,su guardia es la precaución,su pingo es la salvación,y pasa uno en su desvelo,sin más amparo que el cieloni otro amigo que el facón. Estrofa 251 Ansí me hallaba una nochecontemplando las estrellas,que le parecen más bellascuanto uno es más desgraciao,y que Dios las haiga criaopara consolarse en ellas. Estrofa 252 Les tiene el hombre cariñoy siempre con alegríave salir las tres marías;que si llueve, cuanto escampa,las estrellas son la guíaque el gaucho tiene en la pampa. Estrofa 253 Aquí no valen dotores,sólo vale la esperiencia;aquí verían su inocenciaésos que todo lo saben,porque esto tiene otra llavey el gaucho tiene su cencia. Estrofa 254 Es triste en medio del campopasarse noches enterascontemplando en sus carreraslas estrellas que Dios cría,sin tener más compañíaque su delito y las fieras. Estrofa 255 Me encontraba como digo,en aquella soledá,entre tanta escuridá,echando al viento mis quejas,cuando el grito del chajáme hizo parar las orejas. Estrofa 256 Como lumbriz me peguéal suelo para escuchar;pronto sentí retumbarlas pisadas de los fletes,y que eran muchos jinetesconocí sin vacilar. Estrofa 257 Cuando el hombre está en peligrono debe tener confianza;ansí tendido de panzapuse toda mi atencióny ya escuché sin tardanzacomo el ruido de un latón. Estrofa 258 Se venían tan calladitosque yo me puse en cuidao;tal vez me hubieran bombiaoy ya me venían a buscar;mas no quise disparar,que eso es de gaucho morao. Estrofa 259 Al punto me santigüéy eché de giñebra un taco;lo mesmito que el matacome arroyé con el porrón;si han de darme pa tabaco,dije, ésta es güena ocasión. Estrofa 260 Me refalé las espuelas,para no peliar con grillos;me arremangué el calzoncillo,y me ajusté bien la faja,y en una mata de pajaprobé el filo del cuchillo. Estrofa 261 Para tenerlo a la manoel flete en el pasto até,la cincha le acomodé,y, en un trance como aquél,haciendo espaldas en élquietito los aguardé. Estrofa 262 Cuando cerca los sentí,y que ahi no más se pararon,los pelos se me erizarony, aunque nada vían mis ojos,no se han de morir de antojo,les dije, cuando llegaron. Estrofa 263 Yo quise hacerles saberque allí se hallaba un varón;les conocí la intencióny solamente por esoes que les gané el tirón,sin aguardar voz de preso. Estrofa 264 Vos sos un gaucho matrero,dijo uno, haciéndose el güeno.Vos mataste un morenoy otro en una pulpería,y aquí está la polecíaque viene a ajustar tus cuentas;te va alzar por las cuarentasi te resistís hoy día. Estrofa 265 No me vengan, contesté,con relación de dijuntos;ésos son otros asuntos;vean si me pueden llevar,que yo no me he de entregar,aunque vengan todos juntos. Estrofa 266 Pero no aguardaron másy se apiaron en montón;como a perro cimarrónme rodiaron entre tantos;ya me encomendé a los santos,y eché mano a mi facón. Estrofa 267 Y ya vide el fogonazode un tiro de garabina,mas quiso la suerte indinade aquel maula, que me errase,y ahi no más lo levantaselo mesmo que una sardina. Estrofa 268 A otro que estaba apuraoacomodando una bola,le hice una dentrada solay le hice sentir el Fierro,y ya salió como el perrocuando le pisan la cola. Estrofa 269 Era tanta la aflicióny la angurria que venían,que tuitos se me venían,donde yo los esperaba;uno al otro se estorbabay con las ganas no vían. Estrofa 270 Dos de ellos que traiban sablesmás garifos y resueltos,en las hilachas envueltosenfrente se me pararon,y a un tiempo me atropellaronlo mesmo que perros sueltos. Estrofa 271 Me fui reculando en falsoy el poncho adelante eché,y en cuanto le puso el pieuno medio chapetón,de pronto le di un tiróny de espaldas lo largué Estrofa 272 al verse sin compañeroel otro se sofrenó;entonces le dentré yo,sin dejarlo resollar,pero ya empezó a aflojary a la pu-n-ta disparó. Estrofa 273 Uno que en una tacuarahabía atao una tijera,se vino como si juerapalenque de atar terneros,pero en dos tiros certerossalió aullando campo ajuera. Estrofa 274 Por suerte en aquel momentovenía coloriando el albay yo dije: si me salvala virgen en este apuro,en adelante le juroser más güeno que una malva. Estrofa 275 Pegué un brinco y entre todossin miedo me entreveré;hecho ovillo me quedéy ya me cargó una yunta,y por el suelo la puntade mi facón les jugué. Estrofa 276 El más engolosinaose me apió con un hachazo;se lo quité con el brazo;de no, me mata los piojos;y antes de que diera un pasole eché tierra en los dos ojos. Estrofa 277 Y mientras se sacudíarefregándose la vista,yo me le fui como listay ahi no más me le afirmé,diciéndole: Dios te asista,y de un revés lo voltié. Estrofa 278 Pero en ese punto mesmosentí que por las costillasun sable me hacía cosquillasy la sangre me heló;dende ese momento yome salí de mis casillas. Estrofa 279 Di para atrás unos pasoshasta que pude hacer pie;por delante me lo echéde punta y tajos a un criollo;metió la pata en un hoyo,y yo al hoyo lo mandé. Estrofa 280 Tal vez en el corazónle tocó un santo benditoa un gaucho, que pegó el gritoy dijo: ¡Cruz no consienteque se cometa el delitode matar a un valiente! Estrofa 281 Y ahi no más se me aparió,dentrándole a la partida;yo les hice otra embestidapues entre dos era robo;y el Cruz era como loboque defiende su guarida. Estrofa 282 Uno despachó al infiernode dos que lo atropellaron;los demás remoliniaron,pues íbamos a la fija,y a poco andar dispararonlo mesmo que sabandija. Estrofa 283 Ahí quedaron largo a largolos que estiaron la jeta;otro iba como maleta,y Cruz de atrás les decía:que venga otra polecíaa llevarlos en carreta. Estrofa 284 Yo junté las osamentas,me hinqué y les recé un bendito,hice una cruz de un palitoy pedí a mi Dios clementeme perdonara el delitode haber muerto tanta gente. Estrofa 285 Dejamos amotonaosa los pobres que murieron;no sé si los recogieron,porque nos fuimos a un rancho,o si tal vez los caranchosahi no más se los comieron. Estrofa 286 Lo agarramos mano a manoentre los dos al porrón:en semejante ocasiónun trago a cualquiera encanta;y Cruz no era remolónni pijotiaba garganta. Estrofa 287 Calentamos los garguerosy nos largamos muy tiesos,siguiendo siempre los besosal pichel, y por mas señas,íbamos como cigüeñasestirando los pescuezos. Estrofa 288 Yo me voy, le dije, amigo,donde la suerte me lleve,y si es que alguno se atreve,a ponerse en mi camino,yo seguiré mi destino,que el hombre hace lo que debe. Estrofa 289 Soy un gaucho desgraciao,no tengo donde ampararme,ni un palo donde rascarme,ni un árbol que me cubije:pero ni aun esto me afligeporque yo sé manejarme. Estrofa 290 Antes de cair al servicio,tenia familia y hacienda;cuando volví, ni la prendame la habían dejao ya.Dios sabe en lo que vendráa parar esta contienda. ← Canto anteriorCanto siguiente →