Estrofa 49 tuve en mi pago en un tiempohijos, hacienda y mujer,pero empecé a padecer,me echaron a la frontera,¡y qué iba a hallar al volver!Tan sólo hallé la tapera. Estrofa 50 Sosegao vivía en mi ranchocomo el pájaro en su nido,allí mis hijos queridosiban creciendo a mi lao...sólo queda al desgraciaolamentar el bien perdido. Estrofa 51 Mi gala en las pulperíasera, en habiendo más gente,ponerme medio caliente,pues cuando puntiao me encuentrome salen coplas de adentrocomo agua de la virtiente. Estrofa 52 Cantando estaba una vezen una gran diversión,y aprovecho la ocasióncomo quiso el juez de paz...se presentó, y ahi nomáshizo arriada en montón. Estrofa 53 Juyeron los más matrerosy lograron escapar:yo no quise disparar,soy manso y no había porqué,muy tranquilo me quedéy ansí me dejé agarrar Estrofa 54 allí un gringo con un órganoy una mona que bailaba,haciéndonos rair estaba,cuanto le tocó el arreo,¡tan grande el gringo y tan feo,lo viera cómo lloraba!. Estrofa 55 Hasta un inglés zanjiadorque decía en la última guerraque él era de incalaperray que no quería servir,también tuvo que juira guarecerse en la sierra. Estrofa 56 Ni los mirones salvaronde esa arriada de mi flor,fue acoyarao el cantorcon el gringo de la mona,a uno solo, por favor,logró salvar la patrona. Estrofa 57 Formaron un contingentecon los que del baile arriaron,con otros nos mesturaron,que habían agarrao también,las cosas que aquí se venni los diablos las pensaron. Estrofa 58 A mí el juez me tomó entre ojosen la ultima votación:me le había hecho el remolóny no me arrimé ese día,y él dijo que yo servíaa los de la esposición. Estrofa 59 Y ansí sufrí ese castigotal vez por culpas ajenas,que sean malas o sean güenaslas listas, siempre me escondo:yo soy un gaucho redondoy esas cosas no me enllenan. Estrofa 60 Al mandarnos nos hicieronmás promesas que a un altar,el juez nos jue a proclamary nos dijo muchas veces:muchachos, a los seis meseslos van a ir a relevar. Estrofa 61 Yo llevé un moro de número¡sobresaliente el matucho!Con él gané en ayacuchomás plata que agua bendita:siempre el gaucho necesitaun pingo pa fiarle un pucho. Estrofa 62 Y cargué sin dar mas güeltascon las prendas que tenía:jergas, ponchos, todo cuanto habíaen casa, tuito lo alcé:a mi china la dejémedio desnuda ese día. Estrofa 63 No me falta una guasca,esa ocasión eché el resto,bozal, maniador, cabresto,lazo, bolas y manea...¡el que hoy tan pobre me veatal vez no creerá todo esto!. Estrofa 64 Ansí en mi moro, escarciando,enderecé a la frontera.¡Aparcero si usté vieralo que se llama cantón!...Ni envidia tengo al ratónen aquella ratonera. Estrofa 65 De los pobres que allí habíaa ninguno lo largaron,los más viejos rezongaron,pero a uno que se quejóen seguida lo estaquiaron,y la cosa se acabó. Estrofa 66 En la lista de la tardeel jefe nos cantó el puntodiciendo: quinientos juntosllevará el que se resierte;lo haremos pitar del juerte,mas bien dese por dijunto. Estrofa 67 A naides le dieron armas,pues toditas las que habíael coronel las tenía,sigún dijo esa ocasión,pa repartirlas el díaen que hubiera una invasión. Estrofa 68 Al principio nos dejaronde haraganes criando sebo,pero después... no me atrevoa decir lo que pasaba...¡barajo!... Si nos tratabancomo se trata a malevos. Estrofa 69 Porque todo era jugarlepor los lomos con la espada,y aunque usté no hiciera nada,lo mesmito que en palermo,le daban cada cepiadaque lo dejaban enfermo. Estrofa 70 ¡Y qué indios, ni qué servicio;si allí no había ni cuartel!Nos mandaba el coronela trabajar en sus chacras,y dejábamos las vacasque las llevara el infiel. Estrofa 71 Yo primero sembré trigoy después hice un corral,corté adobe pa un tapial,hice un quincho, corté paja...¡la pucha que se trabajasin que le larguen un rial!. Estrofa 72 Y es lo pior de aquel enriedoque si uno anda hinchando el lomose le apean como un plomo...¡quién aguanta aquel infierno!si eso es servir al gobierno,a mí no me gusta el cómo. Estrofa 73 Más de un año nos tuvieronen esos trabajos duros;y los indios, le asigurodentraban cuando querían:como no los perseguían,siempre andaban sin apuro. Estrofa 74 A veces decía al volverdel campo la descubiertaque estuviéramos alerta,que andaba adentro la indiada,porque había una rastrilladao estaba una yegua muerta. Estrofa 75 Recién entonces salíala orden de hacer la riunión,y caíbamos al cantónen pelos y hasta enancaos,sin armas, cuatro pelaosque íbamos a hacer jabón. Estrofa 76 Ahi empezaba el afán-se entiende, de puro vicio-de enseñarle el ejercicioa tanto gaucho recluta,con un estrutor... ¡qué... Bruta!que nunca sabía su oficio. Estrofa 77 Daban entonces las armaspa defender los cantones,que eran lanzas y latonescon ataduras de tiento...las de juego no las cuentoporque no había municiones. Estrofa 78 Y un sargento chamuscaome contó que las teníanpero que ellos la vendíanpara cazar avestruces;y así andaban noche y díadele bala a los ñanduces. Estrofa 79 Y cuando se iban los indioscon lo que habían manotiao,salíamos muy apuraosa perseguirlos de atrás;si no se llevaban máses porque no habían hallao. Estrofa 80 Allí sí, se ven desgraciasy lágrimas y afliciones;naides le pida perdonesal indio: pues donde dentra,roba y mata cuanto encuentray quema las poblaciones. Estrofa 81 No salvan de su jurorni los pobres angelitos;viejos, mozos y chiquitoslos mata del mesmo modo:que el indio lo arregla todocon la lanza y con gritos. Estrofa 82 Tiemblan las carnes al verlovolando al viento la cerda,la rienda en la mano izquierday la lanza en la derecha;ande enderieza abre brechapues no hay lanzazo que pierda. Estrofa 83 Hace trotiadas tremendasdesde el fondo del desierto;ansí llega medio muertode hambre, de sé y de fatiga;pero el indio es una hormigaque día y noche está despierto. Estrofa 84 Sabe manejar las bolascomo naides las maneja;cuanto el contrario se aleja,manda una bola perdida,y si lo alcanza, sin vidaes siguro que lo deja. Estrofa 85 Y el indio es como tortugade duro para espichar;si lo llega a destriparni siquiera se le encoge;luego sus tripas recoge,y se agacha a disparar. Estrofa 86 Hacían el robo a su gustoy después se iban de arriba;se llevaban las cautivas,y nos contaban que a vecesles descarnaban los pieses,a las pobrecitas, vivas. Estrofa 87 ¡Ah! ¡si partía el corazónver tantos males, canejo!los perseguíamos de lejossin poder ni galopiar;¡y qué habíamos de alcanzaren unos vichocos viejos! Estrofa 88 Nos volvíamos al cantóna las dos o tres jornadas,sembrando las caballadas;y pa que alguno la venda,rejuntábamos la haciendaque habían dejao rezagada. Estrofa 89 Una vez entre otras muchas,tanto salir al botón,nos pegaron un malónlos indios y una lanciada,que la gente acobardadaquedó dende esa ocasión. Estrofa 90 Habían estao escondidosaguaitando atrás de un cerro...¡lo viera a su amigo Fierroaflojar como un blandito!salieron como maíz fritoen cuanto sonó un cencerro. Estrofa 91 Al punto nos dispusimosaunque ellos eran bastantes;la formamos al instantenuestra gente, que era poca,y golpiándose en la bocahicieron fila adelante. Estrofa 92 Se vinieron en tropelhaciendo temblar la tierra.no soy manco pa la guerrapero tuve mi jabón,pues iba en un redomónque había boleao en la sierra. Estrofa 93 ¡Qué vocerío! ¡qué barullo!¡qué apurar esa carrera!la indiada todita enteradando alaridos cargó,¡jue pucha!... Y ya nos sacócomo yeguada matrera. Estrofa 94 ¡Qué fletes traiban los bárbaros!¡como una luz de ligeros!hicieron el entreveroy en aquella mezcolanza,este quiero, éste no quiero,nos escogían con la lanza. Estrofa 95 Al que le daban un chuzazo,dificultoso es que sane.en fin, para no echar panes,salimos por esas lomas,lo mesmo que las palomasal juir de los gavilanes. Estrofa 96 ¡Es de almirar la destrezacon que la lanza manejan!de perseguir nunca dejan,y nos traiban apretaos.¡si queríamos, de apuraos,salirnos por las orejas! Estrofa 97 Y pa mejor de la fiestaen esa aflición tan suma,vino un indio echando espuma,y con la lanza en la mano,gritando: acabáu cristiano,metau el lanza hasta el pluma. Estrofa 98 Tendido en el costillar,cimbrando por sobre el brazouna lanza como un lazo,me atropelló dando gritos:si me descuido... El malditome levanta de un lanzazo. Estrofa 99 Si me atribulo o me encojo,siguro que no me escapo:siempre he sido medio guapo,pero en aquella ocasiónme hacía buya el corazóncomo la garganta al sapo. Estrofa 100 Dios le perdone al salvajelas ganas que me tenía...desaté las tres maríasy lo engatusé a cabriolas...¡pucha...! Si no traigo bolasme achura el indio ese día. Estrofa 101 Era el hijo de un cacique,sigún yo lo averigüé;la verdá del caso jueque me tuvo apuradazo,hasta que por fin de un bolazodel caballo lo bajé. Estrofa 102 Ahi no más me tiré al sueloy lo pisé en las paletas;empezó a hacer morisquetasy a mezquinar la garganta...pero yo hice la obra santade hacerlo estirar la jeta. Estrofa 103 Allí quedó de mojóny en su caballo salté;de la indiada disparé,pues si me alcanza me mata,y al fin me les escapé,con el hilo de una pata. ← Canto anteriorCanto siguiente →